lunes, junio 30, 2008

 

El murciélago en Asia: ¿Buen o mal agüero?

Desde tiempos inmemoriales, el murciélago ha sido considerado como un ser de poderes misteriosos en las diversas culturas del mundo. Por su singular combinación de ser un mamífero que puede realmente volar y sus hábitos esencialmente nocturnos, el animal ha sido visto con temor y veneración en muchos pueblos asiáticos, tejiéndose muchísimas leyendas y mitos relacionados con el mismo.
Dentro de las tradiciones folklóricas de Asia, el murciélago ha sido considerado como un ser de buen augurio en algunas civilizaciones, mientras que ha sido sinónimo del mal en otras.
Los murciélagos son mamíferos voladores que pertenecen al orden Chiroptera cuyas extremidades superiores se han desarrollado como alas. Mientras que otros mamíferos como la ardilla voladora o los dermópteros sólo planean distancias limitadas, los murciélagos son los únicos realmente capaces de volar.
La estructura del ala abierta es muy similar a la de una mano humana abierta y cubierta por una membrana. Se le conoce más técnicamente como o quirópteros.
Los murciélagos constituyen una excepción a la regla de que la longevidad de mamíferos guardan relación con el tamaño del animal, ya que pueden llegar a vivir 15 años o más. Por esta razón, en China, Corea, Japón, Mongolia y otros países asiáticos es considerado como símbolo de la longevidad.
Si bien dentro de la cultura occidental, el murciélago es usualmente un símbolo de la noche, de lo oculto y de la naturaleza prohibida; en Asia, es generalmente asociado con los aspectos positivos de la vida. Pero, incluso en Occidente se asocia al murciélago con personajes imaginarios de la noche de la talla de seres malvados como Drácula; o de superhéroes como Batman.
El murciélago tiene hábitos nocturnos, y tradicionalmente se cree que las ánimas y los espíritus también vagan por las noches. Por esa razón, Chung Kuei (Zhongguei), el Cazador de Fantamas, pide a los murciélagos que observen dónde se encuentran esos seres indeseados en el mundo de los mortales. Una vez que el murciélago descubre algún fantasma, vuela de vuelta hacia Chungkuei y le comunica acerca del sitio donde lo vió. Enseguida, nuestro caza-fantasmas llega al lugar y captura al ser maligno.
Debido a la homofonía, en China el vocablo para murciélago, “fu”, suena igual que fortuna (fu); y por esa razón, ha sido considerado como un animal que simboliza la fortuna y buena suerte. Se le suele representar en número de cuatro para denotar el “otorgamiento de fortuna”; o con un dibujo de cinco murciélagos para expresar la “llegada de las cinco fortunas” (Wu-fu ling-men).
Es un símbolo de buen augurio que suele colocarse en las paredes, entradas, incenciarios, bordados, vajillas y una miríada de artículos de uso diario en la región de la China extendida. Existen muchas leyendas chinas relacionadas con el murciélago.


Alegoría china donde se muestran cinco murciélagos estilizados que simbolizan las Cinco Fortunas. Este diseño es muy común en la decoración tradicional asiática.



En coreano, a pesar de la popularidad adquirida por el hangul o escritura coreana, la tradición sigue prescribiendo el uso del ideograma chino para denotar buena fortuna, generalmente acompañado por representaciones gráficas del murciélago.
El ideograma chino fu, que se pronuncia pok en coreano, se sigue escribiendo al estilo caligráfico tradicional debido a la ausencia de un vocablo adecuado en el hangul que pueda describir la bendición que representa. Incluso en la actualidad, muchas artesanías coreanas tradicionales, incluyendo adornos de muebles, almohadas, brocados, jarrones y tallados en madera, incorporan imágenes del murciélago junto con el mencionado ideograma. El conjunto constituye un símbolo de buena suerte con gran poder.
Como se creía que los murciélagos viven mil años, también se usan sus imágenes como símbolo de longevidad. Un diseño muy común en Corea es el Obok o cinco bendiciones, que muestra un conjunto de cinco murciélagos que representan las cinco fortunas: longevidad, riqueza, salud, amor y felicidad. En cuanto a la última, los coreanos consideran que la más inmensa felicidad de una persona es tener una muerte natural, sin dolores ni largos sufrimientos.
Todo este conjunto de creencias y tradiciones tienen hondas raíces en la cultura china, que por su interacción durante milenios ha estado muy integrada con la vida diaria del pueblo coreano. Incluso en nuestros días, una enorme población coreana vive en el territorio chino-continental, donde existen áreas autónomas coreanas en las provincias de Manchuria o el Noreste de China.
Un ejemplo de esta influencia es el uso de murciélagos de color rojo, ya que se considera de buen augurio debido a que tanto los chinos como los coreanos creen que ese color ahuyenta los males. En muchos tejidos podemos apreciar a un viejo con cabeza abultada, que representa al Dios de la Longevidad. Encima del benévolo anciano, siempre observamos un par de murciélagos volando, impartiendo un poderoso efecto a la alegoría.


Amuleto en forma de amuleto tallado en madera fina. Arte contemporáneo.













Chung Kuei, el cazador de fantamas, ordena a su murciélago para que vaya a descubrir dónde están ocultos los fantasmas.





Sin embargo, en Asia Sudoccidental, el murciélago tiene otra reputación, no tan afortunada o relacionada con los buenos augurios como el Este Asiático. Tal vez, la proximidad con Occidente ha tenido influencia en la interpretación negativa, y hasta cierto punto injusta, a este orden de los mamíferos.
El murciélago es mayormente considerado un animal extraño, negativo y espantoso en el Sudoeste Asiático; debiendo ser evitado en todo lo posible. La tradición popular lo toma como una señal de mala suerte, un animal que pertenece al reino de la oscuridad y que odia al sol.
En Parwak, un pequeño poblado en el norte de Chitrak, Paquistán, la gente considera que el murciélago es de hecho, un shaytan o demonio, que vuela sólo de noche porque si sale de día, se muere. En el norte de ese mismo país, en el Valle de Hunza, la gente cree que el murciélago no es otra cosa que una bilás o bruja poderosa que ha adquirido la facultad de transformarse en ese horrible ser volador. En las aldeas de Altit, Baltit y Ganesh, ubicadas también en el Valle de Hunza, si se escucha el chillido del murciélago, es señal de que alguien del clan va a morir pronto.
Sin embargo, en el Valle de Hunza también se considera en algunos poblados al mamífero como un animal de buen augurio, o por lo menos existen algunas supersticiones relacionadas con el animal. Por ejemplo, se dice que si uno atrapa un murciélago vivo con sus manos y toca la bolsa de cuero usada para hacer mantequilla, tendrá abundante mantequilla.
Por otro lado, aparentemente la interpretación islámica prohibe matar al murciélago. Incluso existe la creencia de que matar un murciélago trae mala suerte para quien lo haga. Además, constituye un pecado dañar la hembra del murciélago, ya que “al igual que las madres humanas, las hembras del murciélago también poseen senos”.
Anterior a la llegada del Islam, los pueblos primitivos en el norte de Paquistán creían en la magia de la ama de casa al ofrecer carne de murciélago cocida a sus invitados. Ocultando la cabeza del animal en su espalda mientras sirve el plato, asegurará que nunca falte carne en esa familia.
Cerca de Peshawar, en la villa de Pabbi, hay un dicho que reza: “Nunca abras tus ojos cuando duermes a la interperie, de lo contrario, un murciélago te sacará los ojos”.
Desde Rajastán (India) hasta Irán, existe una creencia común de que si un murciélago entra en la casa o se posa en el techo de alguien, significa que le caerá mala suerte o alguna desgracia al dueño del inmueble. Incluso se considera que es algo de mal augurio soñar con ese animal. La gente también cree que uno quedaría ciego si le cae excremento del murciélago en la cara, o si logra clavar sus garras en el cabello de alguien.
Muchos aldeanos de esta región consideran que los murciélagos penetran de noche a los corrales para chupar la lecho de los búfalos y las vacas. Cuando la ubre de alguna vaca muestra alguna herida al día siguiente, es señal inconfundible que ha sido “chupada” por algún murciélago.
Dentro de la ley islámica, se ha declarado al murciélago como un alimento haram (حرام) o prohibido. Los ancianos de algunas aldeas mulsumanas explican esta prohibición porque ellos consideran que el animal come y defeca con la misma boca. Es decir, es un animal inmundo por hacer las dos necesidades por una misma vía. Esto es obviamente algo absurdo y basado únicamente en la observación del animal que descansa colgado con los pies hacia arriba. En realidad, sabemos que el animal defeca y orina de forma tal que no le caiga sobre su cuerpo. Generalmente, estas necesidades se hacen durante el vuelo.
Resulta obvio que este prejuicio contra el murciélago en los mulsumanes proviene de la aparente dificultad taxonómica del animal por reunir características tan peculiares en su forma y su comportamiento. Como en todos los pueblos primitivos, según su morfología externa o algún comportamiento particular, los orígenes de muchos animales han quedado mezclados en la fantasía, convirtiéndose en tema de relatos fabulosos. Acerca del murciélago, existen muchas tradiciones en las diferentes culturas del mundo que procuran dar una explicación a la apariencia externa y los hábitos nocturnos del animal.
En la obra Historias de los Profetas (Qisas al-anbiya) de la tradición mulsumana, encontramos un interesante cuento folklórico acerca de los hábitos nocturnos del murciélago:

Cierto día, el Rey Salomón pidió a todas las aves de su reino que le diesen una pluma cada una. Esto dijo el monarca: “Estoy viejo y tengo frío todas la noches. Mi cuerpo huesudo necesita de una suave cama. ¿No creo que sea demasiado pedir que cada una de vosotras me den una pluma”
Todas las aves se acercaron y le ofrecieron una pluma. Así, llegaron el águila, el buitre, el gorrión, la perdiz y todas las otras aves. Pero cuando llegó el murciélago, éste dijo: “Una pluma no es suficiente para el Rey de Reyes”. Enseguida, arrancó todo su colorido plumaje y se lo ofreció al Rey Salomón. Agradecido, el monarca aceptó el obsequio, pero al ver al generoso murciélago desnudo, excepto por la suave peluza que tienen los pollitos en sus cuerpos antes de cubrirse de plumas, el rey con su sabiduría dijo: “Tu generosidad te ha hecho víctima de la burla por las otras aves, ya que la mayoría de las criaturas en esta Tierra son tacaños y no entienden acerca de la magnanimidad. De modo que de ahora en adelante, volarás sólo de noche de modo que ninguno pueda ver sus alas desnudas y se burlen de ti sin piedad. Sin embargo, el Creador nunca olvidará un sacrificio”.


Así, el murciélago tuvo que aceptar su inesperado destino y desde entonces, sólo vuela de noche y tiene esa extraña apariencia.
En la tradición popular de los pueblos de Asia Sudoccidental, también existen muchos relatos acerca de la morfología “híbrida” del murciélago, que aparentemente no encaja para ser ave, ni mamífero. En India, existe una leyenda folklórica que narra que al principio, el murciélago quiso asistir a la reunión de los mamíferos, resaltando que tiene dientes y mamas que producen leche. Sin embargo, los otros mamíferos decidieron era un ave, ya que podía volar. En consecuencia, no podía participar en la asamblea de los mamíferos.
Tras ser rechazado por los mamíferos, el murciélago decidió entrar en la reunión de la aves y argumentó que podía volar. Sin embargo, le respondieron que no era un ave debido a que “tiene dientes, carece de plumas y duerme con el cuerpo al revés, por lo tanto, no puedes ser ave”. A finales, no pudo asistir a ninguna de las dos reuniones y tuvo que resignarse a salir de noche, solitario para zurcar el aire con su vuelo silencioso.
En Baluchistán, existe un acertijo que dice: “¿Qué animal tiene alas y produce leche?”. También hay una adivinanza en el área de Ghizar que pregunta cuáles son los únicos dos animales que no vuelan durante el día. La respuesta es el búho y el murciélago.
Como en muchas culturas, el búho es un ave benigna pues se alimenta de roedores, pero debido al simple hecho de hacer su vida de noche, a diferencia de China y otros países vecinos; en el Asia Sudoccidental se le ha atribuido un carácter negativo más que todo por superstición. Como su comportamiento ocurre mayormente en las horas oscuras, las más propicias para la propagación del mal, ha sido injustamente identificado con tabúes, especialmente en los países islámicos.

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