viernes, noviembre 04, 2011
Acalanātha
Acalanātha es el destructor de las ilusiones y uno de los principales protectores de la fe budista. Se le considera como el octavo de los diez estados (bhumi) para completar el sendero hacia la iluminación. Su sílaba semilla para invocación es hāṃ.
Se le representa vestido con traje sencillo de monasterio, con un colmillo apuntando hacia arriba y otro apuntando hacia abajo, así como un mechón de cabello en el lado izquierdo de su cabeza. Porta una espada en una mano, y una reata en la otra. Tiene un semblante aterrador, por su función como mensajero y destructor de obstáculos.
A pesar de su apariencia terrible, su misión es ayudar a todos los seres en su salvación, al mostrarle la verdadera esencia de las enseñanzas de Buda, dirigiéndolos hacia una perfecta disciplina mental. En este sentido, Acalanātha es un protector y asistente para alcanzar las metas. En Japón, los templos budistas dedicados a este deidad realizan pe
Como una deidad inmovible o impertubable, Acalanātha es el patrón de los yamabushis o “guerreros de la montaña”, monjes ascetas y guerreros japoneses que seguían el Shugendo llevando vida solitaria en la montaña, muchas veces asociados a determinados templos.
Sus templos y estatuas son colocados generalmente cerca de cáscadas, profundo en las montañas o en cavernas. En Taiwan, la mayoría de los pocos templos existentes datan de la época colonial japonesa (1895 – 1945), siguiendo generalmente la norma de los templos budistas adaptados al rito shintoísta.
Acalanātha es algunas veces confundido con Akshobhya (अक्षोभ्य), un buda denominado como el “inmóvil”, que acuerpa el conocimiento del espejo, es decir la capacidad de discernir la verdad, la ilusión y el reflejo de una realidad. Técnicamente hablando, Acalanātha no es un buda, sino más bien uno de los Cinco Reyes de la Sabiduría del Reino de la Matriz.
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martes, septiembre 27, 2011
La suerte en el pico de un pájaro
Las tarjetas ilustradas que saca el gorrión de Java a pedido de la clarividente. De derecha a izquierda, los grabados y poemas que vemos en ellas representan el pasado, el presente y el futuro del interesado.Etiquetas: China, folklore, religión, Taiwan, Taoismo
lunes, septiembre 05, 2011
Nocha: el Tercer Príncipe

Etiquetas: Budismo, folklore, hinduísmo, India, religión, Taiwan, taoísmo
jueves, junio 09, 2011
El Templo de las Cinco Concubinas
Etiquetas: Budismo, China, Dinastía Ching, Dinastía Ming, folklore, religión, Taiwan, taoísmo
viernes, mayo 27, 2011
El Sutra Dragón

El vocablo sutra (सूत्र,sūtra) es un término sánscrito con que se describen las escrituras canónicas del budismo, especialmente las enseñanzas orales de Siddharta Gautama (¿563 – 483? a.C.) , el primer Iluminado y fundador del budismo. En chino, estas obras de contenido sacro se denominan ching (經, jing).
El Museo Nacional del Palacio, ubicado en los suburbios de la ciudad de Taipei, posee una rica colección de sutras originales, muchos de ellos profusamente ilustrados y esmeradamente preparados por sus autores. Entre tales valiosos documentos, resalta el Sutra Dragón Tibetano, comisionado en 1669 por el emperador Kanghsi (1654 – 1722, 康熙, Kangxi) de la dinastía Ching (1644 – 1911, Qing), y manuscrito en tinta de oro.
El conjunto completo de una caja o volumen del Sutra Dragón, con las tapas internas y externas, frazadas protectoras, cintas de seda y las hojas del texto sagrado.(Foto cortesía del Museo Nacional del Palacio)La obra, en cuyo contenido están recopiladas las palabras textuales de Gautama o Sakyamuni, el Buda histórico; así como varios tratados compuestos posteriormente por sabios maestros de la India antigua, se divide en seis grandes capítulos. En conjunto, acuerpan dos importantes tratados, el Kangyur (ཀའ་འགྱུར) o traducciones al tibetano de las enseñanzas del Buda histórico; y el Tengyur (བསྟན་འགྱུར) o compedio de tratados. En el budismo tibetano, el Sutra Dragón tiene la sagrada posición de ser uno de los tesoros del dharma (धर्म, ley).
Los seis capítulos o secciones en que se divide el Sutra Dragón son: 1) Rgyud o Tantra (तन्त्र), que contiene las enseñanzas esotéricas. 2) Sher phyin o Prajñāpāramitā (प्रज्ञापारमिता), el sendero hacia la perfección de la sabiduría. 3) Dkon brtsegs o Ratnakūṭa (रत्नकेतु), el cúmulo de joyas, que es la colección más antigua de sutras de la escuela Mahayana o del Gran Vehículo. 4) Phal chen o Avataṃsaka (महावैपुल्यबुद्धावतंसकसूत्र), sutra de las guirnaldas de flores, que explica la evolución del budismo primitivo al sistema completamente desarrollado del Gran Vehículo y revela la naturaleza búdica en todos los seres del Universo. 5) Mdo sna tshogs o colección de sutras. 6) Vdul ba o Vinaya (विनय), un tratado sobre disciplina monástica. La obra total consta de 1.057 unidades y es la traducción más completa de los canones budistas en tibetano. Se supone que para la traducción se usaron las versiones originales en sánscrito o pali; sin embargo, estudios más recientes revelan que muchas partes de la voluminosa obra fueron traducidas de versiones chinas, tal vez por la disponibilidad de tales textos o escasez de los originales en sánscrito.
De estos seis textos sagrados, los dos más importantes son el Mdo sna tshogs, que consiste de diálogos del Buda histórico junto con temas de práctica, temas morales, temas filosóficos y anécdotas con moralejas espirituales. Se considera la más importante escritura sagrada del budismo. Le sigue el Vdul ba o Vinaya, que en su forma actual consiste principalmente en reglas que gobiernan la vida en los monasterios budistas. A estos dos se agrega el Abhidharma Pitaka (अभिधर्म), o “Colección de la doctrina más elevada”, para integrar el Tripitaka (त्रिपिटक), término en sánscrito que significa las “tres cestas” o sea “tres colecciones de textos sagrados del budismo”.
Según los Archivos del Departamento de la Casa Imperial, Hsiaochuang (1613 – 1688, 孝莊文皇后, Xiaozhuang), la Gran Emperatriz Viuda, ordenó la preparación de una copia del Sutra Dragón en la escritura de la Región Occidental (Tíbet) en tinta dorada sobre papel azul cobalto con incrustaciones de gemas. La gran emperatriz Hsiaochuang, cuyo nombre original era Borjigit Bumbutai, del clan de los korchines de Mongolia, fue la madre del primer emperador de la dinastía Ching, Hsunchih (1638 –1661, 順治, Shunzhi ) y abuela del emperador Kanghsi.
Apoyado por el Emperador, que era su joven nieto, la Emperatriz pudo sobreponerse a todas las opiniones contrarias, así como superar los obstáculos y dificultades relacionados con los artistas y calígrafos, el finaciamiento de la magna obra y los recursos materiales necesarios. Con la fuerte asistencia de su clan familiar, los poderosos mongoles korchines, tomó dos años en terminar el monumental proyecto.
Al culminar la obra, ocupó un total de 108 cajas, con más de 50.000 hojas escritas con una mezcla saturada de oro en polvo fino con tinta clara. Cada caja que contiene las partes del Sutra Dragón tiene una tapa y contratapa de madera preciosa suntuosamente decorada. Cada tapa y contratapa está decorada con budas y símbolos mántricos pintados con mucho detalle y colorido. En total, 756 Budas decoran exquisita y elegantemente los paneles de madera, impartiendo a la obra un aire imperial y solemne.
Esta monumental obra fue reproducida en varias copias, siendo la más exquisita aquélla que se guardó en los palacios de la Ciudad Prohibida en Pekín. Del total de 108 cajas o volúmenes de la copia de Pekín, doce se encuentran actualmente en el Museo Nacional del Palacio (NPM, siglas en inglés) en Taipei. El resto, se encuentra dentro de la colección del museo homólogo en Pekín. Las doce cajas en Taipei cubren secciones importantes de los libros Dkon brtsegs, Rgyud, Mdo sna tshogs, Vdul ba y Sher phyin.
En 1987, el NPM inició un proyecto para fotografiar y digitalizar la obra, que tardó siete años en completarse por lo voluminoso de la misma. En 2006, el museo publicó Ilustraciones del Sutra Dragón tibetano, en dos volúmenes. Después de tres años de intenso esfuerzo investigativo y de clasificación, una obra final fue finalmente publicada a inicios de 2011.
Junto con la presentación de El Sutra Dragón tibetano: el gran tesoro de escrituras budistas en el Museo Nacional del Palacio, el NPM inauguró recientemente una exhibición de los volúmenes de la magnífica obra en su colección. La muestra, que estará abierta al público hasta el 22 de julio del presente año, permite que los visitantes tengan la rara oportunidad de ver los extraordinarios manuscritos de este tesoro del Dharma.
La exposición está dividida en dos secciones. Junto con las muestras de las seis partes del Sutra y sus accesorios de empaque y montura, también se exhiben dos sutras adicionales. En primer lugar, se encuentra el Sutra Bkav vgyur, un manuscrito tibetano en tinta dorada. También se encuentra una copia del Tripitaka impreso en manchuriano en tinta bermeja, que fue comisionada por el emperador Chienlung (1711 – 1799, 乾隆, Qianlong), que fue fiel seguidor durante toda su vida de las enseñanzas de su abuelo, el emperador Kanghsi.
Con el fin de proteger al sagrado contenido de las escrituras, aparte de las tapas y contratapas lujosamene decoradas, cada volumen del Sutra viene custodiado con pequeñas cortinas en cinco colores –azul, rojo, blanco, amarillo y verde– exquisitamente bordadas.
Bajo la supervisión del Departamento de la Casa Imperial, dos grupos de artesanos se encargaron del proyecto de recopilación. En primer lugar un total de 117 monjes tuvieron a su cargo la transcripción de las escrituras. Por otro lado, un equipo de artesanos civiles se encargaba de suministrar los materiales necesarios para realizar la obra, así como de la seguridad y los aspectos de la vida diaria de los escribanos religiosos.
Un funcionario de la corte, Mishan (1633 – 1675, miembro del clan Fuca Hala de los manchúes), se usó aproximadamente 65,7 kilogramos de oro en polvo solamente para dibujar las 756 imágenes de Budas en las tapas y protectores de la obra. Para la escritura se usó oro “volante” que es una lámina de oro extremadamente delgada que puede soplarse y quedar flotando en el aire. Durante su confección, se agotó el sumnistro de oro “volante” en el norte de China, y se tuvo que traer material del sur. Las cortinas y envolturas para la obra también fueron adquiridas en el sur del país.
Como el oro “volante” era muy caro, se usó papel blanco para hacer los borradores antes de transcribir finalmente el contenido de la obra. Durante la preparación del borrador, los monjes recibían una comida diaria y dos decansos para tomar té. Cuando transcribían el calco en la obra propiamente dicha, los monjes recibían dos comidas y tres descansos para tomar té al día. Por la sorprendente calidad del acabado que podemos observar en la obra actualmente, los monjes cumplieron fielmente su misión con un satisfactorio sumnistro de materiales.
Siguiendo el ejemplo de su abuelo, el emperador Chienlung quiso dejar una obra que por su grandiosidad causara admiración y sensación en la posteridad. Para lograr esa hazaña, optó por comisionar una copia del Sutra Bkav vgyur en escritura tibetana en oro, que pasó a ser parte de la Colección Imperial de la Dinastía Ching.
Bkav vgyur significa en tibetano las palabras de Buda, y es la colección completa de todas las enseñanzas y leyes impartidas por Sakyamuni. En términos generales, el Sutra Bkav vgyur es ligeramente más pequeño en tamaño que el Sutra Dragón comisionado por el emperador Kanghsi. Sin embargo, tiene el mismo formato de encuadernación que este último.
Este tipo particular de encuadernación se conoce como “hoja de palmera”, debido a que asemeja a los antiguos tratados sobre budismo en India, que eran tradicionalmente escrito en pequeñas planchas de hoja de palmera, y colocadas posteriormente una sobre otra para ser protegidas entre dos tablas de madera. Aunque las escrituras budistas en China se escribieron posteriormente sobre papel en vez de hojas de palmera, se siguió usando este método de encuadernación, razón por la cual lleva ese nombre.
El Sutra Bkav vgyur en escritura tibetana de oro. Obra comisionada por el emperador Chienlung para la Colección Imperial. 28,4 x 75,7 cmEl Sutra Bkav vgyur fue escrito sobre papel de color azul cobalto, y cada tomo está cubierto por una tapa y contratapa de madera. El conjunto se envuelve en una tela de sutra de color naranja y amarrada con una soga de seda. Todo el paquete se vuelve a envolver en un manto de seda blanca y protegido por otro par de tablas de madera laqueada en rojo de tamaño ligeramente mayor a la tapa y contratapa. A su vez, este nuevo bulto es envuelto en un manto de sutra hecho de algodón amarrado por una larga cinta gruesa de seda. Finalmente, todo el bulto completo del manuscrito es protegido en una gruesa frazada rellena de algodón para protegerlo totalmente.

Hoja con el contenido de una caja del Sutra Bkav vgyur, escrito en tibetano, manchuriano y chino.
El contenido del Sutra Bkav vgyur es similar a aquel del Sutra Dragón. Ambos sutras adoptan un formato de ocho líneas por hoja, aunque el espacio entre las líneas del primero es más estrecho, pero su estilo de escritura es más fluido. El Sutra Bkav vgyur no tiene los pequeños hoyos que se observan generalmente en la encuadernación “hoja de palmera”. En cada una de las cajas del mismo se encuentra una hoja con el contenido de la misma escrito en caracteres tibetanos, chinos y manchurianos. Sin embargo, a diferencia del Sutra Dragón, no se indica el número de los capítulos.
En un esfuerzo por pacificar a los mongoles y tibetanos, los manchúes adoptaron el budismo tibetano como parte de su política étnica. Para 1772, ya se había publicado el Tripitaka en chino, mongol y tibetano. Sin embargo, no existía una versión en lengua manchú. Por esa razón, el emperador Chienlung ordenó la creación de la Oficina para Escrituras en Manchú dentro del Departamento de la Casa Imperial.
La Oficina tuvo a su cargo la traducción, grabado en madera e impresión de la edición en manchú del Tripitaka. La obra se terminó de traducir en 1790, y se tardó otros cuatros en grabar e imprimir el total de 108 cajas o volúmenes de las sagradas escrituras.
Un total de doce copias fueron impresas en tinta de color rojo bermejo, en ambas caras. Tales copias fueron repartidas a varios sitios estratégicos del Imperior para ser preservados. En la actualidad, sólo quedan dos copias de esta edición original personalmente supervisada por el Emperador. Una de las copias se encuentra en la Sala Sa-gsum Lha-khang del Palacio Potala, en Lhasa, Tíbet. La otra se encuentra guardada en dos porciones, 32 cajas o volúmenes en el NPM y 76 cajas en el Museo del Palacio en Pekín.
Tripitaka en escritura manchuriana en tinta bermeja. Obra comisionada por el emperador Chienlung para la Colección Imperial. 24,5 x 73 cm.
La versión en manchú del Tripitaka está compuesta por las porciones del Mdo sna tshogs o Sutrapitaka y el Vdul ba o Vinayapitaka, traducidos de la versión en chino. No se encuentra la parte correspondiente al Abhidharmapitaka. Los sutras de las escuelas Mahayana y Hinayana constituyen el grueso del Tripitaka manchuriano; a diferencia de las versiones en mongol y tibetano, que contienen principalmente sutras de la escuela Vajranaya.
Esta de más decir que el Sutra Dragón posee un enorme valor académico, no sólo por su contenido, sino también por la estética, los materiales usados en su confección y el legado espiritual que transmite sus enseñanzas. Sobresalen en la obra las 756 imágenes de budas, que fuera de las representaciones repetitivas de los más importantes iluminados; también ilustran profusamente otros bodhisattvas, dharmapalas, patriarcas y arhats de la tradición budista. También encontramos representaciones de budas tántricos en poses dobles con expresiones de enojo.
Dentro del budismo tibetano, las imágenes budistas son objetos de devoción y tema de meditación para sus fieles. Los colores, dimensiones, poses y objetos accesorios que tienen en sus manos contienen profundas enseñanzas religiosas. Por esa razón, en la confección del Sutra Dragón, no se pudo admitir ni el más leve error. Todas las ilustraciones, cada uno de los caracteres en su texto, así como la secuencia del contenido fueron realizados siguiendo cuidadosa y meticulosamente las tradiciones clásicas encontradas en esculturas y estelas de piedra de épocas remotas que se pierden en el tiempo.
Siendo una extraordinaria obra maestra lograda a través del esfuerzo conjunto de los mejores pintores de la corte, así como excelentes calígrafos chinos y manchúes, el Sutra Dragón no sólo ofrece una apreciación visual de los mejores ejemplos de pinturas de imágenes del budismo tibetano, sino que también es una rica fuente para el estudio de la pintura palaciega de inicios de la dinastía Ching.
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lunes, febrero 28, 2011
Borrando el destino de uno durante un año
Al ir acercándose el Año Nuevo lunar, muchas personas en Taiwan consultan el almanaque con el fin de ver cómo será el próximo año para los que hayan nacido bajo el signo zodiacal chino que le corresponde. Luego, van generalmente a un templo, no sólo con la finalidad de orar por un nuevo año libre de problemas; sino que posiblemente también para consultar con los encargados del templo acerca de cómo mantener alegre al Tai Sui, la deidad que rige durante un año.
Tai Sui es el nombre genérico de uno de los sesenta generales celestiales que ayudan al Augusto Emperador de Jade, la suprema deidad del panteón taoísta, en hacerse cargo del bienestar del Mundo Mortal. Cada general es jefe durante un año. Debido al hecho de que la mayoría de los generales tienen un fondo militar, también se les conocen como los “Generales o Dioses Cíclicos”. Cada uno ellos tiene sus características y armas propias, que influyen sobre el bienestar de ese año en particular. Por ejemplo, si el Tai Sui del año es uno que lleva un pincel, significa inestabilidad política durante ese año. Por otro lado, si el Tai Sui del año lleva una lanza o una espada, significa la necesidad de trabajar mucho y sobresalir durante ese año.
Siendo ayudante del Augusto Emperador de Jade, Tai Sui gobierna sobre todas las deidades durante su año particular. Por esa razón, su presencia exige respeto y resulta peligroso que se enoje, ya que casi siempre termina en mala fortuna. Para evitar al Tai Sui del año, la gente suele realizar un sencillo rito para apaciguar y englobar la deidad en un altar especial.
El término “Tai Sui” (太歲) tiene relación con el calendario Tai Sui que se usaba en la antigüedad en China. En chino, Sui es el nombre con que se denominaba en el pasado al planeta Júpiter, que por su tamaño era considerado el jefe de todos los astros. Pero, por su distancia de la Tierra, resultaba inconveniente calcular las posiciones astrológicas basado en Júpiter cuando éste no era visible en ciertas épocas del año. Así, se creó mediantes cálculos astronómicos un astro falso e imaginario que estaba en posición directamente opuesta a Júpiter. Este astro, cuya finalidad original era para obtener cálculos astrológicos, fue denominado Tai Sui.
La posición y los movimientos que tiene la estrella Tai Sui cada año son considerados como un poder sagrado que influye sobre el destino de la Tierra y los seres humanos. Con el tiempo, los chinos comenzaron a percatarse que ciertas acciones iban en contra del movimiento del astro mitológico y que eran las causas de muchos males y desgracias. Comenzaron a aparecer tabúes en torno a construir casas, viajar o incluso celebrar un matrimonio que estuviese ese preciso instante en contra de la dirección en que mueve Tai Sui.
Durante la dinastía Sung (Song, 960 - 1279), este astro imaginario se volvió antropomórfico y fue transformado en una deidad. En la dinastía Ming (1368 - 1644), la Corte reconoció oficialmente la creencia en Tai Sui y se establecieron altares de sacrificio para rendir tributo a la ahora poderosa deidad.
El año 2011 del Calendario Gregoriano corresponde al año Hsin Mao (Xin Mao, 辛卯年) dentro del calendario cíclico de 60 años que rige tradicionalmente en China. En términos del Zodíaco chino, es el Año de la Liebre o Conejo. La deidad Tai Sui correspondiente para este año es el General Fan Ning (范寧星君).
En los templos taoístas mayores, generalmente se conservan imágenes de las 60 deidades Tai Sui, que corresponden a cada uno de los 60 años del calendario cíclico chino. Estas imágenes se encuentran en un salón especial, sentados en dos hileras a los costados del mismo. Allí descansan y reciben el tributo de los fieles que llegan a acordarse de ellos. Uno de ellos, el Tai Sui del año en curso, está ausente. La imagen ha sido trasladada con suma veneración y siguiendo estrictos rituales, al altar Tai Sui, donde se le venerará en forma especial y abrumadora durante el año de su reinado, para evitar que se enoje.
Los templos menores se valen de un tablero, generalmente rojo, en la forma de un talismán poderoso, donde se reservan dos espacios para colocar el año cíclico en curso y el nombre del Tai Sui que le corresponde. Este tablero también se encuentra en el altar Tai Sui, flanqueado por centenares o miles de pequeños nichos iluminados que llevan el nombre y signo zodiacal de las personas que han ido a apaciguar y encerrar a su Tai Sui durante ese año.
En 2011, aquéllos nacidos en el Año de la Liebre tienen obligatoriamente que hacer el rito del englobamiento o encierre del Tai Sui. En términos esotéricos, el interesado deja allí “empeñada” su alma y se “borra” técnicamente del mundo de los mortales. En otras palabras, los maleficios no podrán caer sobre él o ella, debido a que sencillamente está revestido con la protección de Tai Sui. Es decir, se ha vuelto “invisible” ante los poderes del mal.
Aquéllos nacidos en el Año del Gallo, por encontrarse diametralmente opuesto a la Liebre o el Conejo, también se les recomienda realizar el rito para evitar ser “salpicado” con el maleficio. En el eje perpendicular, tenemos a las personas que pertenecen a los signos de la Rata y el Caballo del Zodíaco chino, a quienes también se les recomienda realizar el rito porque podrían ser afectados por reflejo axial.
Tradicionalmente, quienes recurrían a los templos en Taiwan para realizar este rito eran personas mayores y niños llevados por sus padres. Sin embargo, recientemente, los encargados de muchos templos en la isla han descubierto que hay una cantidad cada vez mayor de jóvenes que acuden a rezar a Tai Sui pidiendo favores específicos. Algunos de ellos piden por una mejor relación con su pareja, otros por el éxito en los exámenes del servicio civil, y algunos por lograr buenos ingresos financieros. Siendo la deidad rectora del año, Tai Sui tiene poder para conceder todos los deseos; aunque técnicamente hablando, no es la deidad indicada para hacer tales peticiones.
El abad de un conocido templo en la sureña ciudad de Tainan ha manifestado que se nota este año algunas señales de un palpable recobro económico. En los últimos dos o tres años, solían llegar fieles al templo solicitando descuento por grupo o preguntando si era posible encender un solo nicho para toda la familia. Este año, no sólo ha aumentado la cantidad de fieles que solicitan realizar el rito y colocar su nombre en un nicho de Tai Sui, sino que ya no regatean en torno a la cuota que se cobra para estos menesteres.
En la ciudad de Taipei, el Templo de Longshan es el más popular entre las personas que desean apaciguar y englobar al Tai Sui. Hay que ir temprano a registrarse para el rito, ya que los miles de nichos disponibles son adquiridos por los fieles en cuestión de horas.
Generalmente, el rito debe realizarse faltando un mes por iniciar el año en cuestión y preferiblemente antes del décimoquinto día del primer mes lunar. Para facilitar el ritual, los templos generalmente disponen de unos formularios que el interesado rellena con su nombre completo, fecha de nacimiento, signo zodiacal chino y dirección completa. Este formulario es registrado por los encargados del templo y tras el cobro de una módica suma para los gastos administrativos, se procede a escribir en una etiqueta que será colocada en el nicho correspondiente. La cuota que se cobra es para mantenimiento del nicho, ya que permanecerá con una pequeña bombilla de luz que estará encendida durante todo el año.
En algunos templos, el formulario relleno es colocado en un pequeño balde junto con varios objetos cabalísticos, tales como una regla, una romana, etc., que tienen que ver con la vida y el comportamiento humano.
El mismo se coloca en un sitio alto dentro de un templo, surtiendo el mismo efecto que el englobamiento del Tai Sui en un nicho iluminado.

Talismán del Tai Sui del Año de la Liebre o Conejo.
Estos rituales son fórmulas simplificadas adaptadas a los agitados pasos de la vida moderna. Formalmente hablando, el rito es mucho más elaborado y complejo. Se requiere obtener un talismán del Tai Sui, al que se anota el nombre de la persona interesada. Se debe preparar incienso, velas votivas, té, caramelos, vino, arroz, papel moneda para uso votivo y varias ofrendas alimenticias. Las ofrendas y el talismán son colocados en el altar, donde la persona recita su nombre y su fecha de nacimiento, a la vez que solicita que Tai Sui se haga presente y lo proteja contra los males, expulse todas las energías negativas y bendiga a toda la familia con salud, riqueza, salud y longevidad. Posteriormente se quema el papel moneda y se lleva consigo el talismán para resguardo, pegándolo en el altar familiar.
Con la tradición del Tai Sui, el término ha sido incorporado al lenguaje coloquial, donde su uso sirve para describir algunos comportamientos humanos que no se consideran normales. Por ejemplo, la frase “Excavar sobre la cabeza de Tai Sui” (太歲爺頭上動土,不知死活) sirve para denotar un acto muy atrevido u osado. Por otro lado, “Se puede sentar sobre Tai Sui, pero no encararlo” (太歲可坐不可向) tiene un significado muy similar a “Jugar con la cadena, pero no con el mono”. Finalmente, si todo le está saliendo mal durante el año, uno suele exclamar: “¿Será que tengo problemas con Tai Sui? (我今年犯太歲嗎?)”.
Además de evitar las calamidades y los males, una consagración al Tai Sui también sirve para traer buena suerte, salud, longevidad y un mejor futuro. ¿Qué más se puede pedir?
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miércoles, diciembre 01, 2010
El arte de techo de los templos en China

Un vistoso y colorido dragón hecho con la técnica del chien-nien decora el
techo de un templo taiwanés.
Una pregunta que generalmente me hacen mis amigos extranjeros cuando están en Taiwan es: ¿Qué religión se practica en la isla? La interrogante suele desencadenar una serie de explicaciones, especialmente si nos encontramos en las cercanías de un templo chino.
Respondiendo a la pregunta misma, debo decirle a mi interlocutor que en la actualidad, tanto en Taiwan como en China continental, la mayoría de las personas practican un sincretismo religioso que combina el budismo, confucianismo y taoísmo.
Casi de inmediato, surgen otras preguntas complementarias, tales como cuál es la diferencia entre cada una de las religiones mencionadas y cómo diferenciar los templos de cada una de ellas.
Refiriéndome a los templos, suelo explicar que los templos confucianistas son escasos y siempre tienen sus portones cerrados, habiendo que entrar por una pequeña puerta lateral. La razón es sencilla: Confucio nunca quiso que erigieran templos a su memoria; en vez, dijo que prefería que la gente hiciera más escuelas.
Nos quedan los templos budistas y taoístas. Si bien el sincretismo religioso en Taiwan permite ahora la introducción de imágenes y ritos del uno en el otro, existen ciertas características exteriores que fácilmente identifican la religión específica de un determinado centro de fe.
La forma más fácil de discernir entre estos dos tipos de templos es ver el techo de las edificaciones. Los templos budistas tienen generalmente un techo más sencillo y sin muchos adornos. En cambio, los techos de los templos taoístas son muy elaborados y contienen muchas figuras de dioses y animales mitológicos, así como diversas representaciones alegóricas tridimensionales.
El colorido y festivo arreglo en cada techo taoísta constituye un microcosmos de las creencias y tradiciones religiosas del pueblo chino, presentando una riqueza de simbolismos que resume la esencia de la idiosincracia de esta milenaria cultura.
Aparte del uso de figurillas de cerámica o porcelana, y tejas; el otro género artístico que se emplea para adornar el techo de un templo taoísta es el chien-nien (jian-nian) o técnica de recorte y pegado. Este tradicional arte semeja una especie de mosaico tridimensional, donde el artista recorta trozos de cerámica o vidrio colorido y los coloca en una forma hecha de argamasa que finalmente resultará en una atractiva figura alegórica.
En el sector de Shetzu, una zona de la ciudad de Taipei situada a orillas del río, encontramos al maestro artesano Pan Kun-ti encaramado a una altura de ocho metros en el techo del Templo Shefu. En medio del intenso calor de una tarde de verano, Pan está decorando el alero de este templo taoísta de más de 40 años de existencia, dedicado al Dios de la Tierra.

Pan Kun-ti, artesano de 56 años de edad, sube el andamio del Templo Shefu, en la ciudad de Taipei, para decorar su techo con creaciones en chien-nien, el tradicional arte de recorte y pegado para crear un mosaico tridimensional.
Se encuentra en la parte más difícil de su faena, recortando trozos de cerámica colorida en la forma deseada para luego colocarlos en la superficie de un dragón hecho de argamasa. El artista de 56 años de edad tiene que pensar rápido, evaluar visualmente la forma y el tamaño deseado de la pieza que cortará, y colocarla antes de que termine de fraguar la mezcla de la figura que está creando.
Para lograr eso, Pan se basa en su experiencia y su extraordinaria habilidad. Diariamente, trabaja unas siete horas bajo un sol agobiante. Con el pasar de los días, van apareciendo una elaborada serie de aves, flores, bestias mitológicas y personajes legendarios.
Tomando un breve descanso para beber un par de tazas de té, Pan comenta: “Crear piezas de chien-nien es un trabajo exigente. Aparte de largas horas de trabajo en el taller, hay que fatigarse en el techo bajo el calor del verano o el frío del invierno”.
El artista ha estado en el oficio por más de 40 años y es ampliamente reconocido en Taiwan, pudiéndose encontrar sus creaciones en muchos templos de la isla. El oficio del chien-nien se encuentra el peligro de desaparecer, debido a lo arduo del mismo, lo costoso que resultan las obras y el poco interés que despierta en las nuevas generaciones.
Tal vez esa haya sido una de la razones por la cual el Templo Pao-an (Baoan), ubicado en el área de Dalongdong de Taipei, recibiera en 2003 el Premio de Asia y el Pacífico para Conservación de la Herencia Cultural de la UNESCO. El templo de 204 años de edad había sido recién restaurado por un equipo dirigido por Pan.
Wang Ching-tai, profesor de la Universidad Nacional de las Artes de Taiwan, considera que el arte de recortar y pegar está convirtiéndose en un género que tiende a desaparecer debido a la ignorancia por parte del Gobierno y los irrazonables reglamentos que rigen en los proyectos de restauración de sitios históricos.
Según la Ley de Preservación de la Herencia Cultural, la restauración de sitios históricos exige un estudio evaluativo, la presentación de un diseño y un estimado inicial de los costos. Posteriormente, se abre a concurso a los contratistas para poder calificar por la adjudicación de fondos gubernamentales.
En el proceso, los arquitectos e ingenieros modernos con ostentosos títulos académicos tienen la delantera; mientras que los artesanos tradicionales son generalmente ignorados o incluso descalificados en la licitación. El resultado final es un multimillonario contrato para los primeros, que luego buscan los servicios de un contratista general, que a su vez subcontrata a los verdaderos artesanos que harán el trabajo de restauración con un salario sumamente bajo.
“Como resultado, se usan materiales y métodos más baratos y que requieran menos mano de obra, y se contratan artesanos de segunda clase para que hagan el trabajo”, se lamenta Wang. Obras de calidad muy pobre surgen de tales prácticas, donde se usan cerámica barata o piezas premoldeadas en vez de hacer un collage al estilo tradicional. Incluso, se prefabrican partes de las figuras, como las cabezas de dragón o fénix, usando materiales no convencionales como el plástico.

Las composiciones en chien-nien constituyen un microcosmos de las creencias y tradiciones religiosas del pueblo chino. Aquí, un retablo de El Romance de Tres Reinos.
Las coloridas piezas recortadas se pegan en una argamasa hecha con arroz glutinoso y cal, que puede permanecer intacta ante la interperie por más de 30 años. Las obras de chien-nien hechas con métodos más baratos, suelen desabaratarse muy fácilmente. Particularmente si se usa concreto en vez de argamasa, ya que éste suele resquebrajarse ante las inclemencias del tiempo.
Afortunadamente, el Consejo para los Asuntos Culturales está realizando una serie de foros para solicitar las opiniones de cómo enmendar la ley para impulsar la conservación y proteger la continuidad de las artesanías tradicionales.
Un estudio realizado en 2004 reveló que sólo 37 artesanos de chien-nien se encuentran registrados en Taiwan, y la pregunta es: ¿cuántos de ellos quedarán para fines del próximo año? Se espera llevar a cabo un censo nacional de los artesanos en el país en 2010, cubriendo todas las formas artísticas tradicionales.
Pero, por ahora, a Pan le preocupa el impacto que podría tener la recesión económica mundial sobre los fondos que se puedan destinar a la restauración de templos antiguos. “Cada vez hay menos donaciones a los templos. Consecuentemente, se han lanzado muy pocos proyectos de restauración o mantenimiento de templos en los últimos años”, se lamenta el maestro artesano.
El Chien-nien se originó en Chaochow (Chaozhou), en la sureña provincia de Kuangtung (Guangdong), China continental, durante el período Wanli (1572 - 1620) de la dinastía Ming. La zona es famosa por su industria ceramista; en consecuencia, siempre hubo abundancia de piezas rotas de cerámica para ser usadas en dicho arte.
Los inmigrantes que llegaron a Taiwan, trajeron consigo este género artístico y lo desarrollaron agregando un estilo local para satisfacer las necesidades en la isla.
Las obras de maestros contemporáneos, tales como Pan Kun-ti, no sólo dan continuidad a este importante acervo cultural, sino que serán recordadas y apreciadas por mucho tiempo.
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Un rugido para calmar los vientos

León del Viento con un pincel y un sello en sus manos. Es el protector de los académicos e intelectuales de la isla.
En un folleto publicitario sobre Quemoy he encontrado una interesante introducción que presume que esa pequeña isla no posee selvas ni reservas de animales de caza, pero es hogar de cientos de leones. Esa afirmación despierta mi curiosidad. Continuando la lectura, el artículo asegura que no será difícil encontrarlos ya que se encuentran en las intersecciones de caminos, frente a las aldeas o inclusive encaramados en los techos de casa.
Pero, a continuación dice que no hay que temer, ya que estos leones no rugen, ni se alimentan de seres humanos. Toda esa descripción me deja perplejo. Pero, cuando veo una foto en la publicación se me aclara el misterio. En realidad, se trata de leones de piedra, conocidos como Dios León del Viento, que supuestamente protegen a la isla que se encuentra en el Estrecho de Taiwan, a unos dos kilómetros de distancia de China continental.
Conocido también como Kinmen, Quemoy es un pequeño archipiélago administrado por la República de China como un distrito que pertenece Fukien (Fujian), provincia cuya mayor parte de su territorio se encuentra bajo poder de China continental. Aparte de Quemoy la Grande, la isla principal; integran el archipiélago Quemoy la Pequeña, Wuchiou y otros islotes más pequeños.
Según los registros históricos, Quemoy era originalmente una isla llena de verdes bosques. Sin embargo, cuando llegaron los primeros inmigrantes hace varios siglos, los bosques fueron destruidos para ser desarrollados en tierras de cultivo. Por otro lado, la turbulenta historia de rebeliones y saqueos que ha tenido terminó por deforestar virtualmente todo su territorio.

Una máquina para adivinar la suerte en Quemoy, donde el León del Viento ha reemplazado a la sabia Hada que usualmente entrega el mensaje del oráculo.
Desprovista de la protección de los bosques, la isla se encuentra a merced de los vientos durante los meses de invierno. Los fuertes vientos levantan la tierra y acumulan dunas, que finalmente crean devastadoras tormentas de arena.
Para protegerse de esos vientos inclementes, los pobladores de Quemoy erigieron estatuas de piedra en forma de león. Denominados en chino como Fengshihyeh, que significa Señor León de los Vientos, se cree generalmente que ha evolucionado del Espíritu del León, que tiene los poderes de evitar el mal y traer buena fortuna. También se asume que esta deidad menor comparte un mismo origen con las estatuas de león que encontramos en la entrada de templos y algunos edificios. Existe una gran similitud en su forma.
Tradicionalmente, existe la creencia popular de que el rugido del león detiene los vientos y ahuyenta los malos espíritus. En consecuencia, no debemos extrañarnos que se hayan erigido tantos leones de piedra en ese pequeño archipiélago.
Tales estatuas vienen en una variedad de formas y estilos, dependiendo de su propósito. Las mismas ofrecen nos ofrecen un vistazo a las costumbres y creencias folklóricas de sus habitantes. Todos los años, los residentes de Quemoy realizan una ceremonia de adoración al Fengshihyeh en los templos de la isla, constituyéndose en una creencia legendaria muy especial y particular del lugar.

Colorido León del Viento que sirve como fuente de agua en un pequeño estanque, cumpliendo la doble misión de apaciguar los vientos y combatir la sequía.
Su diseño es también muy especial. Por lo general, es una figura parada con el cuerpo bastante parecido al ser humano y cabeza de león. Su apariencia puede variar desde un semblante juguetón a una feroz expresión de aterradora furia. También suele poseer exagerados órganos sexuales, y la gente local incluso coloca capas de tela sobre sus hombros, al estilo de los superhéroes de las tiras cómicas.
La mayoría de los Fengshihyeh están tallados en granito, un tipo de roca ígnea muy común en Quemoy. Su expresión facial se caracteriza por tener grandes ojos, nariz muy ancha y una gran boca. Según la tradición, la gran boca traga todos los vientos y ayuda a los aldeanos a bloquear los vientos.
En sus manos puede llevar un arma, un pincel u otro objeto, dependiendo de cuál sea su función principal, como señalamos anteriormente. Algunos de ellos tienen una botella de calabaza, que simboliza la virilidad. Se dice que si una mujer desea tener un niño, debe tocar la calabaza.
Seleccionar al león como deidad protectora de Quemoy podría soñar extraño para muchas personas, ya que nunca hubo leones en la isla, ni siquiera en todo el territorio de China. Sin embargo, desde antaño, los chinos siempre han considerado al león como un animal auspicioso y protector. Así, esa singular deidad antropomorfa ha protegido muchas generaciones de ciudadanos de la isla.
Resulta algo común encontrar un pequeño inciensario al pie de las estatuas del León del Viento, junto con ofrendas de arroz glutinoso o pastelillos hervidos. Con ese sencillo gesto, la gente trata de rendir tributo y manifestar su gratitud a la deidad.
Como se menciona, estos leones de piedra portan diferentes objetos en sus manos. Debido a que Quemoy ha sido un frente de batalla por muchos años, algunas de estas estatuas sostienen una espada o bandera militar entre sus manos. Esto simboliza que el Fengshihyeh está siempre listo para defender a su pueblo. Muchos soldados que prestan servicio en la isla colocan capas al estilo militar sobre estos leones de porte castrense, implorando su protección durante el tiempo que han sido asignados a Quemoy.
En contraste, encontraremos algunos leones de piedra sosteniendo un pincel de caligrafía en sus manos. Se cree que el pincel ha sido otorgado por Wenchang Tati, el dios taoísta de los letrados, para proteger a los estudiantes y traer suerte a quienes tienen que hacer algún examen en la escuela. Muchos padres acuden a colocarle incienso y otras ofrendas para que bendiga a sus hijos.

Una interesante colección de diferentes formas del León del Viento sosteniendo diferentes amuletos y objetos de buena suerte.
Sin embargo, el León del Viento no sólo ha servido para proteger a los aldeanos de los fuertes vientos y traer bendiciones a las personas, sino que existen numerosos ejemplos de cómo ha sido colocado para combatir males endémicos o influencias negativas en ciertas aldeas de Quemoy.
Según una tradición local, la aldea de Liu Chuo (呂厝村) se vio terriblemente afectada por la presencia de la Tumba de Chen Jhen (陳禎), un funcionario de la dinastía Ming (1368-1644), que fue construida en 1526. Posteriormente, los aldeanos decidieron erigir un Señor León del Viento de piedra a la entrada del poblado. De esta manera, volvió la tranquilidad a la aldea.
Otro caso notorio es la aldea de Tientun (田墩村), donde se erigió un Señor León del Viento de piedra para contrarrestar el efecto negativo que ejercía sobre el poblado un templo construido exactamente al frente de la entrada del mismo.
Nadie conoce a ciencia cierta cuándo apareció la primera estatua de Fengshihyeh en Quemoy, pero toda la gente local asegura que la deidad ha protegido a gente de todas las profesiones durante muchas generaciones.
El Dios León del Viento podría ser una estatua de piedra inerte y muda, pero si el visitante escucha con mucho detenimiento, logrará oir cómo el sonido del mar y el viento se combinan para crear el fuerte rugido de un gran felino.
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