miércoles, abril 23, 2014

 

Templos chinos: sitios de oración y reflexión

        “Lava tus manos. No hagas señales con el dedo. Entra por la puerta derecha y sal por la izquierda. No te quejes. No pienses en cosas negativas”. Esas son frases de carácter imperativo que las madres suelen inculcar como lecciones de etiqueta a sus niños, particularmente cuando llegan a un templo.
        Si bien en Taiwan resulta un tanto difícil describir cuál es la religión que predomina en el pueblo, estas frases son comunes en todos los templos, sean éstos budistas, taoístas u de otra denominación politeísta.
        En términos prácticos, la mayor parte de los taiwaneses podrían ser descritos como sincretistas, es decir, combinan oraciones a deidades de varias religiones, esencialmente la budista y la taoísta, en su devocionario. Incluso, en la actualidad existen deidades que son reconocidas tanto por las dos tradiciones religiosas antes mencionadas. En algunas ocasiones muy raras, también mezclan creencias cristianas.
        Sin embargo, lo que caracteriza a las tradiciones religiosas populares son las prácticas folklóricas que no sólo ocurren en los templos, sino que se extienden a la vida diaria. Estas prácticas, consideradas como supersticiosas o incluso irreverentes por algunas personas, van desde el uso de un médium para comunicarse con el más allá, la recolección y limpieza de los huesos de los fallecidos, hasta las espectáculos de desnudos.
        En algunas ocasiones, estas prácticas poco convencionales en términos ortodoxos, son llevadas a los templos taoístas; ya que aquellos budistas son más conservadores y consideran tales acciones como mundanas y no relacionadas con el culto a las deidades.

La razón principal por la que un local llega a un templo
es generalmente para implorar por algún favor
o alguna bendición en particular.

        Obviamente, la principal razón de un local que llega a un templo es para implorar por algún favor o alguna bendición en particular. A excepción de los feriados, donde la gente acude a los templos para venerar a sus deidades favoritas; uno generalmente llega a un templo para consultar algo que le interesa conocer. Claro está, ir a orar al templo es también una costumbre muy arraigada, especialmente si uno por casualidad se encuentra o pasa cerca de uno.
        Los templos, tanto budistas como taoístas, no realizan ceremonias de culto en forma regular como las misas en las iglesias cristianas. Tampoco hay días específicos durante la semana en la que hay que asistir al culto. Todo es a discreción de los creyentes.
        Existen alrededor de un par de docenas de templos en la ciudad de Nuevo Taipei y sus alrededores que son considerados muy populares. Uno de los interesantes es el Templo de Liao Tien-ting en la localidad de Pali (八里, Bali). Es un pequeña estructura del tamaño de una choza y está dedicada al peculiar personaje, quien es conocido como el “Robin Hood” de Taiwan, debido a una leyenda que asegura que Liao robaba a los ricos que colaboraban con los japoneses durante la época de la colonia japonesa (1895 – 1945), para ayudar a los pobres.
        Otra estructura intersante es el Templo Chingshui Tsushih (清水祖師廟, Cingshui Zuzhi), un enorme templo inaugurado hace 244 años en el suburbio de Sanhsia (三峽, Sanxia). El templo está dedicado Chen Chao-ying (陳昭應, Chen Zhaoying), un monje de Fukien que fue deificado por sus obras y milagros.
        En la ciudad capital, se encuentran varios templos famosos como el Templo de Lungshan, en el sector de Wanhua; o el Templo Hsintien, en el norteño sector de Chungshan.
        Existen varias razones para acudir al templo con un propósito específico. Por ejemplo, quienes se preparan para un examen irán obviamente a un sitio dedicado a Wenchang, la deidad de los intelectuales. Quienes buscan la buena suerte, suelen acudir al Dios de la Tierra, sobresaliendo entre los lugares dedicados a esta deida en Taipei el Templo de Hungluti (烘爐地, Hongloudi), situado en las afueras de la ciudad. Y las señoritas que desean casarse pronto y con un buen marido, se les recomienda ir al Templo Kuniang (姑娘廟), en Shihting (石碇).
        En la Calle Este de Shihting se encuentran las curiosas casas tiaochiaolou (吊腳樓, diaojiaolou) que literalmente significa “casas suspendidas o colgantes”. Las casas allí fueron construidas en las faldas de la montaña, y no hubo otra alternativa que extender parte de las edificaciones para que queden suspendidas a la orilla del río.
        Estas curiosas casas que fueron construidas durante la ocupación japonesa, se han convertido en un atractivo turístico en el día de hoy, y muchas de ellas se han convertido en tiendas que vender objetos artísticos.

 Esencialmente, el templo es un sitio para meditación y recogimiento.


        Aparte de orar y hacer ofrendas con el incienso, los fieles pueden “consultar” con los dioses algunos de los problemas o situaciones que más les preocupa. Para eso, se recurre al sencillo rito del Chichiao (擲筊), conocido en el dialecto fukienés del sur como Pua-buei. El mismo consiste en hacer una petición a la deidad del caso y tirar tres veces un par de objetos de madera en la forma de una media luna, de color rojo. Dependiendo de cómo caigan al suelo las dos medialunas de madera, se determinará la respuesta de la deidad.
        En la zona de Hsinchuan, encontramos al Templo Ta-chung (新莊大眾廟, Templo Dazhong), con más de 300 años de existencia. La deidad principal que se venera allí es Ksitigarbha o Buda del Infierno (地藏王菩薩). Allí acuden aquellas personas que desean justicia. En el mismo templo encontramos también al Señor de las Hordas (文武大眾爺), deidad que cubre los campos del servicio civil y militar. También es una deidad que atiende a personas con agravios. Se dice que incluso los policías suelen llegar al templo para pedir la ayuda de los dioses cuando tienen casos difíciles de resolver.
        Otra deidad que encontramos en ese singular templo es el Tío Tung (董大爺), que se especializa en manejar maldiciones y votos. A pesar del aparentemente lado negativo de su función, hay que tener en cuenta que la actualidad los templos de Taiwan se dedican casi exclusivamente a ayudar a la gente, y no perjudicarla. De allí, que los administradores del mismo no suelen atender casos de personas que desean causarle mal a otras.
        Debido a la presencia de estos templos, encontramos en Hsinchuan la famosa Calle de los Templos (新莊廟街), que es un angosto callejón con una miríada de tiendas que venden casí de todo, desde comida, ropa, artículos para el hogar, joyas, etc. De día, es un sitio relativamente tranquilo, pero llegada la noche, la policía tiene que imponer un control del tráfico, debido a la gran cantidad de gente que llega allí, no necesariamente para orar en los templos, sino más bien para pasear en el tradicional mercado nocturno.
        Al igual que en muchos sitios similares en Taiwan, resulta más interesante visitar la Calle de los Templos en Hsinchuan cuando se celebran las festividades de alguna de la deidad en ellos. El aire se torna festivo con la presencia de grupos artísticos que compiten para mostrar lo mejor de sus actuaciones a los dioses.
        En esa calle, todavía uno puede adquirir algunos de las herramientas de cultivo que se utilizaban en la pasada sociedad rural, que ha quedado prácticamente en el recuerdo de muchas personas. Existe un par de negocios que siguen vendiendo estos utensilios hechos manualmente.

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viernes, abril 18, 2014

 

Ornamentos en los templos chinos


        En las principales ciudades de Taiwan, al igual que aquéllas de China continental, los sitios de oración y recogimiento espiritual son las iglesias y los templos, y en algunas instancias, una que otra mezquita. Sin embargo, en términos de antigüedad y popularidad, es indudable que los templos ocupan un lugar predominante.
        A diferencia de las iglesias, donde los servicios religiosos se ciñen a un estricto horario, salvo ocasiones especiales; los templos están siempre abiertos y listos para recibir a todas las personas interesadas en acudir a ellos, sea por razones de culto o simple curiosidad.
        Los templos chinos tradicionales se dividen generalmente en budistas y taoístas, con variantes intermedias que se inclinan hacia una u otra tendencia. Sin embargo, ambos colocan una atención especial a los ornamentos de la edificación como un todo, o de cierta parte específica.
        Así, por lo general encontramos un gran contraste en colores, con pinturas y otros adornos acorde con las costumbres o necesidades locales. En la China antigua, los arquitectos procuraban especialmente encontrar una especie de punto de equilibrio entre las decoraciones en el interior, los muebles, el contraste de colores entre las paredes y columnas, así como las decoraciones en el exterior de un edificio, incluyendo obviamente los templos.
        Por ende, las vigas transversales, las esquineras, las paredes internas, el cielo raso, las columnas, en fin, todos los componentes arquitectónicos de un templo, eran usados para impartir mayor elegancia y vistosidad a un sitio religioso. 
        Dentro de las religiones orientales, las denominaciones básicas en Taiwan son el budismo y el taoísmo, con sus variantes de una u otra escuela. En términos prácticos, la mayoría de los taiwaneses tienden a ser sincretistas, es decir combinan el budismo y el taoísmo con las creencias y supersticiones del folklore local.

Ying-pi o muro que corta el acceso directo a un templo,
adornado con escultura y un estanque con nueve dragones.


La arquitectura budista china consiste principalmente de templos, pagodas y cuevas artificiales para la meditación. Sus inicios se remotan a la dinastía Han (206 a.C. 220 d.C.), cuando el budismo fue introducido a China desde India. Sin embargo, los templos que se construyeron para el culto de la recién introducida religión siguieron la estética y cultura arquitectónica china.
       Muy pronto, los emperadores y altos funcionarios de la Corte se encontraban ordenando la construcción de dichos templos, y se estima que sólo durante la dinastía Wei del Norte (386 – 535), se edificaron más de 30.000 templos budistas en todo el territorio nacional.
       Siendo construidos bajo órdenes de la Corte, estos templos adoptaban la forma y magnificencia de los palacios chinos, aunque en una escala y proporción mucho menor. Siguiendo el diseño arquitectónico palaciego, estos templos constan generalmente de un portón, sala principal, salas secundarias y una biblioteca o sala de estudios con su colección de sutras. El parte derecha del complejo se reserva para el clero, donde se encuentran los dormitorios, comedor, depósitos, salón de meditación y una antesala. La parte izquierda era para los visitantes.

Las pagodas permitían tener
una vista panorámica de los alrededores.

Otra parte sobresaliente de la arquitectura budista son las pagodas, que también tienen ligeras variantes de acuerdo con los estilos y costumbres locales. Se considera generalmente que las pagodas comenzaron a construirse en China alrededor del siglo I de nuestra era. En la forma de un pabellón redondo, cuadrado, hexagonal, octogonal o dodecagonal, las pagodas servían para tener una vista panorámica de los alrededores. Al inicio, pudo tener un propósito defensivo, alertando a los monjes y fieles acerca de algún ataque enemigo que se aproximaba.
La pagoda más antigua que subsiste hoy en día se encuentra en China continental, y tiene una historia de unos 1.400 años, donde ha sido testiga y sobreviviente de varios terremotos y numerosos asedios por tropas hóstiles. La misma es una estructura totalmente hecha de madera, sin la presencia de un solo clavo. Para integrar todo el complejo se uso el tipo de ensambladura de caja y espiga; donde se logra el acomplamiento entre dos piezas de madera mediante la idea básica de que el extremo de una de las piezas de madera encaje con un agujero realizado en la otra pieza.
Esta tradicional forma de construcción ha demostrado que las ensambladuras de caja y espiga son muy resistentes a terremotos y otras inclemencias del tiempo. Este tipo de acoplamiento en construcciones de madera permite un alto grado de flexibilidad estructural, permitiendo que el edificio como un todo pueda desplazarse ligeramente de un lado a otro sin colapsar.
        Nadie sabe a ciencia cierta, cuántas pagodas hay en China continental, y en Taiwan, las que existen se encuentran generalmente en populares sitios turísticos y ciertos templos muy concurridos. Actualmente su papel es esencialmente decorativo.
Lo que al inicio eran torres sencillas hechas de madera, cal y canto y ladrillos; fueron evolucionando hasta las altamentes decoradas pagodas más recientes. Denominadas con justa razón como “pagodas floreadas”, su origen data de la dinastía Sung (Song, 960 – 1279). Estas edificaciones están por lo general decoradas con flores talladas, animales auspiciosos, budas, arhats o santos budistas, paisajes y poemas cortos. Muchas pagodas tienen una especie de palacio subterráneo.

Los templos taoístas generalmente son más
majestuosos y suntuosos que los templos budistas.

        Otro elemento de la arquitectura budista muy peculiar son las cuevas o grutas. Supuestamente son sitios que favorecen el retiro espiritual, alejado del mundanal ruido.
La construcción de estas grutas implica generalmente un proyecto enorme, con varias secciones y tallados muy delicados. En el norte de Taiwan, es famosa la gruta artificial en el Templo Kuantu en la ciudad de Nuevo Taipei. Resulta muy instructivo un recorrido a través de la misma, ya que uno puede enterarse de los principales arhats o santos dentro del budismo. Pero, hay que advertir que muchos de ellos podrían causar pesadillas en algunas personas. Sus semblantes no son nada amigables, ya que la función principal de su presencia es ahuyentar a los malos espíritus. Hay que advertir además que el citado templo es sincretista, aunque tiene más vocación taoísta.
Estos criterios arquitectónicos cambian cuando pasamos a ver un templo taoísta. Los estilos arquitectónicos de estos templos varían en algunos aspectos debido a las diferentes funciones que cumplen. Es decir, un templo taoísta puede ser un simple sitio de oración o un lugar para otros servicios religiosos tales como adivinación, sacrificios y ofrendas, residencia para el clero taoísta o simplemente una especie de edificio ornamentado para visitantes.
El taoísmo fue introducido formalmente en China a finales de la dinastía Han Oriental (25 — 220 d.C.). En aquella época, los practicantes del taoísmo eran en su mayoría ascetas que vivían en chozas sencillas o cuevas, donde su norma de vida estaba regida por su filosofía basada en la Naturaleza. No fue sino hasta la dinastía Chin (晉朝, dinastía Jin, 265 420), que el movimiento religioso fue aceptado por los gobernantes y se comenzaron a edificar templos taoístas, bajo órdenes imperiales. El taoísmo adquirió su máximo esplendor durante las dinastías Tang (唐朝, 618 907) y Sung (宋朝, dinastía Song, 960–1279), cuando maduraron las artes y las técnicas de construcción en madera. En esa época, existían rigurosos reglamentos acerca del tamaño, estructura, colores e incluso la decoración de los sitios taoístas.
Lo interesante en el campo religioso chino es la influencia mutua que han tenido el budismo, confucianismo y taoísmo en la vida diaria del pueblo por más de diez siglos. Como resultado de esta interacción, la arquitectura de templo tienen gran similitud en diseño y función entre los tres sistemas.
        Desde tiempos remotos, la arquitectura china ha adoptado conceptos de la Cosmología China, incluyendo aspectos de la Geomancia (v.g. feng shui) y de las tradiciones taoístas, para delinear los planos de palacios y estructuras religiosas. Los aspectos más sobresalientes de tales edificaciones incluyen, entre otros aspectos, el uso de paredes, retenes, talismanes e imágenes de buen augurio.
Estos elementos se incluyen tanto en templos budistas como taoístas, con variantes solamente en términos de coloración y ostentosidad. El elemento más sobresaliente en la entrada de muchos palacios y templos chinos es la presencia de un gran muro o pared que sirve de biombo o retén que corta el acceso directo al templo. La razón de esta estructura surge de la creencia china de que los seres malignos sólo pueden desplazarse en línea recta.
En chino, este muro o pared se denomina ying-pi (影壁, yingbi) o chao-pi (照壁, zhaobi); y puede estar construido de madera, ladrillos, piedra u otros materiales. En Taiwan, se le conoce también como hsiao-chiang (蕭牆), chao-chiang (照牆), chao-ping (照屏), o men-ping (門屏). Este tipo de muro también lo encontramos en algunas residencias chinas suntuosas.

Limatesa con cuadros ornamentales de cerámica coloreada
mostrando escenas históricas de personajes ejemplares.


El ying-pi se remonta a por lo menos la dinastía Chou Occidental (~siglo XI 771 a.C., Zhou Occidental). Desenterramientos arqueológicos han descubierto tumbas de ese período en la provincia de Shanhsi (陝西, Shaanxi) con vestigios de un muro en forma de biombo que mide 240 centímetros de largo por 20 centímetros de alto. Es una de las paredes o muros de entrada más antiguos en China.
En el pasado, el ying-pi era un símbolo del rango y la posición social de una persona. Dentro del sistema de ritos del período Chou Occidental, sólo los palacios imperiales, las mansiones de los nobles y los templos religiosos podían tener este tipo de estructura.
Aparte de evitar las miradas indiscretas de curiosos que se encuentran fuera de la casa, el ying-pi era un espacio de cortesía para el visitante, donde podía bajar de su coche y arreglarse el vestuario antes de ingresar al sitio. Sólo durante las últimas dinastías chinas fue que se permitió la construcción de este tipo de muro de retén en las residencias particulares en el norte de China.
        En el templo mismo, resulta interesante observar desde el techo hasta el interior del mismo, los elementos arquitectónicos que han sido incorporados con el fin de retener las fuerzas positivas y rechazar los aspectos negativos.        
En los templos taoístas, generalmente en el caballete del portal principal encontramos tres estatuas de deidades vestidas a la antigua. Representan en forma humana las tres estrellas del Fu Lu Shou, o los Dioses de la Felicidad, el Exito y la Longevidad. Su presencia significa “se encuentran presentes las tres estrellas” (san-hsing-tsai三星在), la situación cabalística más propicia para los humanos.     Las limatesas de los techos van generalmente ornamentadas con imágenes hechas de cerámica coloreada que simbolizan buenos augurios o seres mitológicos que son talismanes contra las fuerzas negativas.
Otra particularidad de los techos en palacios y templos chinos es la presencia de un tipo especial de ornamento zoomórfico denominado wenshou (吻獸), que se colocan en hilera sobre la cumbrera o caballete, o algunas veces, bajando por las limatesas y vertientes del techo.
Al fin de cada hilera de los wenshou, encontramos otra bestia imaginaria denominada chiwen (螭吻), con una apariencia parecida a la cola de un pez. De aspecto fiero e imponente, pareciera estar listo para devorar toda la limatesa. Según la mitología china, el chiwen es uno de los hijos del Rey Dragón, que gobierna en los mares.
Como ser capaz de conjurar la lluvia, los chinos de antaño colocaron chiwen de cerámica en la cumbrera principal para que use sus poderes mágicos con el fin de provocar un fuerte aguacero en caso que hubiese un incendio en el templo. Lo curioso es que al mismo tiempo, para evitar que se tragase toda la limatesa, ha sido colocado en el techo junto con una espada.
En ciertos aspectos, se asemejan a las gárgolas de los palacios, iglesias y otras edificaciones europeas. Y en muchos diseños posteriores de los templos chinos, el chiwen ha sido diseñado como la parte sobresaliente de un caño que sirve para evacuar el agua de lluvia del tejado.
Otro aspecto sobresaliente de algunos templos chinos es la presencia de un patio interior, abierto y por donde penetra la luz, así como la lluvia. Esta es la realidad en algunos templos mayores, donde hay una especie de corredor alrededor del patio. En los templos más pequeños, suele haber uno o más tragaluces para iluminar su interior.   
Por lo general, las paredes y el entorno interior del templo contienen abundantes pinturas y altorrelieves de objetos que denotan buena suerte y prosperidad, tales como murciélagos, granadas, flores, venados, cigueñas, etc. También se encuentran cuadros y tallados que tienen como tema algún relato importante en la historia china.  
En el pasado, todos estos elementos decorativos también tenían una función didáctica, ya que ante la ausencia de instituciones escolares accesibles, las madres servían de fuentes transmisoras del milenario legado cultural de la nación a sus hijos. El muchacho aprendía de manera informal estas narraciones, cuando acompañaba a la madre al mercado. Retornando del mercado, las madres siempre pasaban por el templo para hacer su oración diaria, y aprovechaba la ocasión para contarle a su hijo los pormenores de esas interesantes historias.     
Como se indicó anteriormente, estos ornamentos arquitectónicos se encuentran con mayor profusión en los templos taoístas, y virtualmente están ausentes en aquéllos budistas. En los templos budistas, el entorno tiene que ser sencillo, austero y sobrío, para evitar las distracciones y facilitar la meditación espiritual.
La arquitectura de los templos taoístas se puede clasificar en dos grandes estilos: el estilo del templo tradicional y el estilo del templo en la forma de pakua (bagua) u ocho trigramas. En el estilo del templo tradicional, el arreglo es generalmente simétrico. La sala principal ocupa el eje central, en torno al cual se encuentran las otras estructuras en sus dos flancos. En el extremo norte, se ubica el altar principal y lugar donde van los fieles a rendir culto a sus respectivas deidades. Los salones anexos, tales como el comedor o dormitorios, se encuentran ya sea detrás o a un costado de la sala principal.
      El estilo del pakua u ocho trigramas es una edificación esotérica que gira alrededor del tanlu (丹爐), estufa u hornillo para hacer pildoras de la inmortalidad), para cumplir con los requisitos geománticos del pakua. En la actualidad, este hornillo es meramente simbólico y normalmente consiste en un incensario en forma de trípode. El eje de la edificación se orienta de norte a sur. El estilo refleja la filosofía taoísta de que el ser humano debe seguir a la cosmología natural para integrar el chi () o energía vital.
La mayoría de los complejos taoístas posee una arquitectura basada en la topografía natural para edificar pabellos, salas, pagodas y jardines estructurales; adornados con una gran cantidad de esculturas, murales y estelas que sirven para entretener a los visitantes. Todo el concepto decorativo cumple con el deseo taoísta de procurar la buena suerte, la longevidad, el éxito y la entrada a un mundo de ensueño.
Los motivos arquitectónicos de los templos budistas están cargados de simbolismos. Los cuerpos celestes, tales como el sol, la luna y las estrellas, denotan la luz o el brillo en la vida humana. Por otro lado, los paisajes de sitios rocosos simbolizan la inmortalidad. Los relatos tradicionales chinos siempre han narrado de ascetas centenarios o milenarios que viven en absoluta reclusión en medio de bosques situados en parajes con caprichosas formaciones rocosas.
También se encuentran generalmente pinturas o tallas en la forma de abanicos plegables, peces, narcisos, murciélagos y venados, para implicar beneficencia, riqueza, ángeles, buena suerte y ascenso en el trabajo. Otros simbolismos son el pino y el ciprés para denotar el afecto sincero; la tortuga como representación de la longevidad; y la grulla para representar al hombre de honor. Todos esos y otros símbolos taoístas han penetrado profundamente en el pensamiento y la cultura de los chinos; manifestándose no sólo en los aspectos folklóricos, sino también en la vida diaria. En toda residencia china, estará presente al menos uno de estos objetos auspiciosos.

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martes, enero 07, 2014

 

Shakyamuni: el príncipe que renunció a su trono



        Cinco siglos antes del nacimiento de Cristo, nacía un príncipe en el Reino de los Sakyas, ubicado a los pies de los Montes Himalayas. Esa persona recibió el nombre de Siddharta Gautama, y fue el creador de uno de los mayores movimientos religiosos en el mundo.
        Siddharta Gautama es conocido generalmente como el Buda Siddharta. El término Buda significa en sánscrito (बुद्ध, buddha) “iluminado” o “despierto”. Siddharta fue el primero en iluminarse, o sea despertarse y darse cuenta de cuáles son la ataduras del mundo que nos convierte en mortales. Por esa razón, Siddharta Gautama es considerado el Samyaksambuddha o Buda Supremo de nuestros tiempos. Su iluminación trajo como consecuencia una nueva era para las religiones del mundo. Es la era donde las religiones, siguiendo el noble ejemplo del budismo, salen de la superstición y la charlatanería; para regirse por la fe, los dogmas, las normas y los ritos de carácter más o menos solemnes. Esas son las características que distinguen a las religiones de nuestra era (o religiones modernas) de las religiones del pasado (chamanismo y otros movimientos exotéricos).
        El primer Buda enseñó principalmente en lo que es actualmente el noreste de India. En sus recorridos, Siddharta enseñó la Vía Media o del Justo Medio, entre la indulgencia sensual y el ascetismo severo que encontramos en la reclusión o renuncia de todo lo material.
        Siendo el personaje primario del budismo, su vida, discursos y reglas monásticas fueron recopilados y memorizados por sus seguidores después de su partida de este mundo material. Varias colecciones de enseñanzas atribuidas a Siddharta fueron transmitidas mediante la tradición oral, y recién fueron formalmente escritas en forma de textos unos 400 años después.
No se conoce con precisión la fecha del nacimiento y del paranirvana de Siddharta Gautama, aunque la mayoría de los historiadores consideran que vivió alrededor de los años 550 y 480 antes de Cristo. Incluso hay quienes deducen que la fecha podría ser aún más reciente, llegando a situarse entre los años 410 y 400 a.C. Esas cronologías alternativas no han sido aceptadas por todos los historiadores. El descubrimiento de un posible altar budista en el Templo Maya Devi, en Lumbini, que data del año 550 a.C., podría echar mucho más atrás la fecha del nacimiento del Buda Sakyamuni.
No se han encontrado registros escritos de la época en que estuvo vivo Siddharta, y los primeros escritos datan varios siglos después. Los Textos de Gandharan son los manuscritos budistas más antiguos que han logrado sobrevivir los siglos. Fueron hallados en las proximidades de Jalalabad, en la parte oriental de Afganistán; y se encuentra actualmente en la Biblioteca Británica, en el Reino Unido. Es un texto en escritura kharosth, posiblemente en lengua gandhari, usado durante mucho tiempo en la Bactriana, Sogdiana (actualmente Tayikistán y Uzbekistán) y a lo largo de la famosa Ruta de la Seda. Los Textos de Gandharan se encuentran escritos en 27 rollos hechos con corteza de abedul, su origen data de los siglos I a III a.C.
Por otro lado, existe una variedad de diferentes biografías tradicionales, algunas de ellas incluso contradictorias entre sí. Entre tales obras se encuentran el Buddhacarita, el Lalitavistara Sutra, el Mahavastu y el Nidanakatha. De ellas, el Buddhacarita es considerado como la más temprana de las biografías, data de los inicios del siglo II y es un poema épico del filósofo y poeta Asvaghosa (conocido también como Kumarajiva, 80 – 150).
        El Lalitavistara Sutra, es una biografía de las escuelas mahayana y sarvastivada que data del siglo III, siendo posiblemente la segunda obra más antigua que narra sobre la vida de Buda. En las tradiciones Mahasamghika y Lokottaravada encontramos el Mahavastu, una obra compuesta en forma paulatina que fue finalmente terminada durante el siglo IV. El Nidanakatha, compuesto en el siglo V por académico y comentarista hindú Bhadatacariya Buddhaghosa, es el principal texto de la escuela theravada en Sri Lanka. Durante los siglo III a VI, también tenemos otras versiones como el Abhiniskramana Sutra, así como varias traducciones chinas.
De las fuentes canónicas, los Jakatas o relatos budistas que explican una de las etapas del Buda histórico (o sus discípulos) en su proceso por alcanzar la iluminación, en una de sus vidas anteriores; así como el Mahapadana Sutta y el Achariyabhuta Sutta incluyen recuentos selectos que podrían ser más antiguos, pero no son biografías completas. Los Jakatas narran de las vidas anteriores de Siddharta Gautama como un bodhisattva, y estos relatos podrían considerarse entre los textos budistas más antiguos. 
Por otro lado, tanto el Mahapadana Sutta, como el Achariyabhuta Sutta, relatan de eventos milagrosos en la vida del Iluminado. En especial acerca de su nacimiento, ya que siendo un boddhisattva, descendió del Cielo Tusita y entró al vientre de su Madre.
Las biografías tradicionales de Siddharta Gautama generalmente incluyen numerosos milagros, señales ominosas y eventos supernaturales. Las características que describen a Buda en esas biografías tradicionales lo presentan como un ser perfecto y completamente trascendental (lokottara, en sánscrito), que no ha sido superado en la humanidad mundana.
El Mahavastu afirma que en el transcurso de varias reencarnaciones, Buda desarrolló las habilidades supramundanas que incluyen: un nacimiento sin dolor y concebido sin la unión sexual; no tener necesidad de dormir, comer, tomar medicina o bañarse, aunque puede hacer tales acciones de “conformidad con el resto del mundo”; omnisciencia; y la capacidad para “suprimir el karma”. Sin embargo, algunos de los detalles más comunes de su vida pueden ser obtenidos de tales fuentes tradicionales. En los tiempos modernos, se han intentado alcanzar una comprensión secular de la vida de Siddharta Gautama mediante la omisión de los elementos supernaturales tradicionales de sus anteriores biografías. Sin embargo, Buda negó que era un dios o un ser humano. En el Mahaparinibbana Sutta, el Iluminado declaró que podría vivir un eón (Aιων, en griego) o por un tiempo indefinido, si fuese necesario.
Los hindúes de antes generalmente no se preocupaban mucho de la cronología, estando más concentrados en la filosofía. Los textos budistas reflejan esta tendencia, dándonos una idea más clara acerca de lo que pudo haber enseñado Siddharta Gautama, en vez de las fechas de los eventos de su vida.
Tales textos contienen descripciones de la cultura y vida diaria de la India antigua, que pueden se corroborados con las escrituras del jainismo. A través de ellos se conoce que Buda vivió durante el período más antiguo de la historia de India, de donde existen descripciones muy significativas. La mayoría de los autores consideran que Siddharta Gautama realmente fue una personalidad histórica que existió. Al respecto, existen registros de su nacimiento, madurez, renuncia, búsqueda, iluminación y liberación, enseñanzas y muerte, verificando su verdadera existencia humana.
 
Tras haber nacido, Siddharta Gautama da siete pasos
y señala el Cielo y la Tierra.
 

Nacimiento y juventud

El sitio exacto del nacimiento de Gautama también ha sido muy debatido por los historiadores. Generalmente, la tradición señala que fue en Lumbini, actualmente conocido como Kapileswara, en el actual Nepal. Otros académicos indican que fue en Kapilavastu, también en Nepal. También se han señalado dos sitios en India, Odisha y Piprahwa, en Uttar Pradesh.
Siddharta Gautama era hijo de Suddhodana, rey del clan de los shakyas. Gautama era su apellido. Su madre, la reina Maha Maya (Mayadevi). esposa de Suddhodana y princesa del Reino de Koliyan. La tradición indica que en la noche en que concibió a Suddharta, ella soñó que un elefante blanco con seis colmillos entró por el costado derecho y diez meses después, nació el príncipe. Siguiendo la tradición de los sakyas, cuando ella quedó preñada, partió hacia hacia el reino de su padre, en Kapilvastu, para dar a luz. Sin embargo, se dice que nació en el trayecto, en Lumbini, al pie de un árbol shala (Shorea robusta Roth, 1821).
Su nombre, Siddharta, significa la “meta perfecta” o la “meta de los perfectos”. Su madre, la reina Maha Maya, murió al nacer el niño. Posteriormente, el joven fue educado por su tía, Payapati.
En los países donde prevalece el budismo theravada, el natalicio de Siddharta es celebrado como el Vesak. En India, esa fecha es un feriado denominado Poornima de Buda.
Siendo príncipe, tres suntuosos palacios fueron construidos para él. Su padre deseaba que fuese un gran rey y por esa razón, evitó que recibiera enseñanzas religiosas y conociera acerca de los sufrimientos humanos.
        Al llegar a la edad de 16 años, su padre arregló su matrimonio con una prima de su misma edad, Yasodhara. La tradición señala que ella tuvo un hijo con ella, Rahula. Durante 29 años, Siddharta vivió como príncipe en Kapilavastu. Aunque su padre le dió todo lo que deseaba o necesitaba, Buda sentía que la riqueza material no era la meta final real de la vida.

Inicio de la vida ascética

        La tradición oral señala que a la edad de 29 años, Siddharta abandona su palacio. A pesar de los esfuerzos de su padre de ocultarle las realidades de los enfermos, ancianos y otros seres que sufren, el mismo que sería Iluminado descubre estas realidades por sí mismo.
Cierto día, al salir hacia el pueblo, Siddharta vió a una mujer pariendo, un viejo que apenas podía caminar, un enfermo y un grupo de personas que lloraban ante el cadáver de alguien recién fallecido. Esas vistas perturbó bastante al príncipe y enseguido fue iluminado con el conocimiento de la vida. Channa, su cochero, le explicó cada una de esas facetas de la vida humana.
En esencia, Buda se percató que la vida no era más de una continua secuencia de nacimiento, envejecimiento, enfermedad y muerte. Si deseamos ser iluminados, debemos salir de ese círculo.
Así, Siddharta decidió abandonar los placeres de la vida palaciega y acompañado por Channa, su fiel cochero, huyó del palacio una noche. Se dice que las coces de los caballos fueron recubiertas con amortiguadores por los dioses, para evitar que los guardias escucharan el sonido de su coche al partir. De esta manera, inició su vida como mendigo. Así como también el inicio de su vida como asceta.
En su largo peregrinaje por India, fue tentado muchas veces con todos los placeres mundanos. Incluso un rey le ofreció el Trono, pero Siddharta rechazó todo lo mundano. Estaba destinado a un destino mayor: enseñar a la Humanidad el secreto de la auto-salvación.
A la edad de 35 años, Siddharta alcanzó la iluminación después de una intensa meditación durante 49 días. Su despertar vino al descubrir las Cuatro Verdades Nobles, que actualmente constituyen la parte medular de las enseñanzas budistas.
Estas cuatro verdades son: 1) Todo cuanto existe es sufrimiento (duhkha); 2) El origen del sufrimiento es el deseo (tanha); 3) El sufriemiento puede extinguirse, si logramos extinguir su causa; 4) Para extinguir la causa del sufrimiento, debemos seguir el Noble Camino Octuple.
Al conocer estas verdades y practicar el camino hacia la extinción del sufrimiento, podemos llegar a un estado de suprema liberación, el Nirvana, donde nuestra mente (espíritu) se vuelve perfecta, libre de toda ignorancia, odio, codicia y otras ataduras materiales que hacen miserables nuestras vidas.
Buda explica el Nirvana como el estado perfecto de paz mental que libera a uno de la ignorancia, odio, codicia y otras ataduras materiales que hacen miserables nuestras vidas. Nirvana también es interpretado como el “fin del mundo”, donde ya no queda en la mente vestigios algunos de la identidad personal o límites de propiedades. En un estado tal, se dice que el ser humano llega a poseer las Diez Características que distinguen a un Buda.

Estatua bañada en oro de Sakyamuni


Ultima etapa de su vida

        En el resto de los últimos 45 años de su vida, Siddharta viajó por toda la planicie del río Ganges, en lo que actualmente se encuentran las regiones de Uttar Pradesh y Bihar, así como el sur de Nepal. Allí, predicó a todo género de personas, desde ricos y nobles, hasta asesinos, personas de las castas inferiores e incluso caníbales como Alavaka. Todos, sin excepción alguna, fueron conmovidos por sus palabras, y la gran mayoría se volvieron sus seguidores. Predicaba una estructura abierta para todas las personas, sin diferencia de sexo, edad, clase o raza. Una sociedad sin castas, ya que es la forma en que ha estado estructurada la sociedad de India.
        Con sus discípulos, se formó la primera Sangha o comunidad de fieles. Tradicionalmente, se refería al concepto de la sangha monástica formada por personas que han sido ordenadas como monjes o monjas. En la actualidad, se usa en un sentido más amplio para nombrar al conjunto de todos los seres (monjes o laicos) poseedores, o en búsqueda, de algún grado de realización o iluminación. A este se le conoce como la arya-sangha o sangha noble. Los budistas consideran a la sangha como la responsable de mantener, traducir, hacer avanzar y difundir las enseñanzas del Buda.
Según el Mahaparinibbana Sutta, Siddharta al llegar a la edad de 80 años, anunció que pronto alcanzaría el Parinirvana o estado final sin muerte de un ser humano, donde sin morir, el alma abandona el cuerpo material. Después de ingerir su última comida, Buda instruyó a uno de sus más fieles discípulos, Ananda, que no culpase al quien sirvió la comida, ya que el fallecía, pero no por envenamiento. Hasta el día de hoy, los académicos y científicos tratan de investigar cuál fue la comida que recibió Buda antes de morir. Muchos creen que comió algún tipo de carne, probablemente de cerdo, cuando durante toda su vida predicó una dieta vegetariana.
Seguidamente, Siddharta decidió ir a los bosques abandonados de Kusinara (actualmente Kushinagar, India) para entrar en el Parinirvana. Ananda se opuso, debido a que pensó en lo peligroso que sería eso. Más, Buda le recordó a su discípulo que cuando un rey correcto reina, su reino es un reino de paz.
Todos los monjes y monjas le siguieron, y Buda les preguntó si tenían alguna pregunta o duda. El se los aclararía. Ninguno tuvo dudas o titubeos, y muy pronto, Siddharta entró en el Paranirvana, instruyendo a sus seguidores: “Todo lo material es perecedero. Sed diligentes y luchen por su propia liberación (de las ataduras materiales)”.
Posteriormente, su cuerpo fue cremado y las reliquias que quedaron de la cremación fueron distribuidas entre los más importantes monasterios del mundo.
Según el Tripitaka o colección de Sutras, Buda posee nueve virtudes, a saber:

Buddho – El Iluminado.
Sammasambuddho – El Perfectamente Auto-iluminado.
Vijja-carana-sampano – Poseedor del conocimiento más alto y la conducta ideal.
Sugato – Bien hablado.
Lokavidu – Sabio en el conocimiento de muchos mundos.
Anuttaro Purisa-damma-sarathi – Insuperado entrenador de la gente no entrenada.
Satthadeva-Manussanam – Maestro de dioses y humanos.
Bhagavathi – El Sagrado.
Araham – Digno de veneración.

En resumen, alguien dotado de divinidad que ha destruido los pecados, llevando una vida santa, haciendo lo que se debe hacer, descartando el peso, alcanzando la verdadera meta, destruyendo las ataduras del ser y completamente liberado a través del conocimiento final.

Las enseñanzas de Buda

        Algunos académicos creen que algunas partes del Canón Pali y los Agamas o colecciones de las primeras escrituras budistas, contienen en realidad la sustancia misma de las enseñanzas históricas o incluso las propias palabras del Iluminado. Se cree generalmente que el Canón Pali y los Agamas anteceden al Sutra Mahayana. Muchas obras escritas del budismo temprano anteceden al Mahayana y muchos académicos como fuentes dignas de crédito acerca de las enseñanzas históricas reales de Gautama.
Los principales fundamentos de las enseñanzas de Buda son:

* Las Cuatro Verdades Nobles: el sufrimiento es parte inseparable de la existencia; el origen del sufrimiento es el deseo (tanha); el sufriemiento puede extinguirse, si logramos extinguir su causa; para extinguir la causa del sufrimiento, debemos seguir el Noble Camino Octuple.
*  El Noble Camino Octuple: visión o comprensión correcta (drsti); pensamiento correcto (samkalpa); hablar correcto(vac); actuar correcto (karmanta); modo de vida correcto (ajiva); esfuerzo correcto (viaiama); presencia en el momento correcto (smriti); y meditación correcta (samadhi).
*  Origen de la dependencia: la mente crea el sufrimiento como el producto natural de un complejo proceso de dependencia material.
*  Rechazo de la infalibilidad de las Escrituras aceptadas: Las enseñanzas no deben ser aceptadas como verdad única al menos que hayan surgido de uno mediante la experiencia y sean elogiadas por los sabios.
*  Anicca: Todas las cosas tienen un final.
*  Dukka: Todo lo terrenal termina en el sufrimiento. La mayor felicidad culmina con la tristeza de haber terminado.
*  Anatta: Nada en el campo de la experiencia puede realmente ser reclamado como propio (mío).
*  Nirvana: Liberación tanto del sufrimiento (dukkha) como del ciclo de renacimientos. Puede ser alcanzado mediante diferentes prácticas y técnicas espirituales.

Estos preceptos son aceptados en su totalidad o parcialmente por todas las escuelas del budismo, a pesar que algunas facciones de la escuela Mahayana los considera como secundarios o subsidiarios. Hay discrepancias sobre los aspectos más complejos de las enseñanzas de Buda entre las diversas escuelas del budismo, así como en torno a algunas de las reglas disciplinarias para los monjes.
        Según las tradiciones, Siddharta Gautama hizo hincapíe en la ética y el entendimiento correcto. Señaló que no existe una etapa intermedia entre lo humano y lo divino; y que las divinidades también están sujetas al karma en los niveles celestiales que están en decaimiento. Buda es sólo el guía y maestro para los seres que logran sentirlo y desean seguir el sendero hacia el Nirvana, alcanzando la comprensión de la realidaz y el despertar espiritual transformado en un bodhi.
        El sistema budista de intuición y práctica mediante la meditación no ha sido algo revelado por medios divinos, sino surge de un entendimiento de la verdadera naturaleza de la mente, que debe descubierta siguiendo el sendero dirigido por las enseñanzas de Buda.
        Algunos adeptos del brahmanismo y otras religiones hindúes consideran que Gautama es el Noveno Avatar de Vishnu. Los musulmanes ahmadíes creen que Buda es un profeta; mientras que en la Fe Bahaii se le presenta como una manifestación de Dios. Algunos de los budista-taoístas chinos antiguos consideraban que Buda es una reencarnación de Lao Tzu.
El relato medieval Barlaam y Josafat es una versión cristianizada de la historia de Buda, aunque las narraciones están muy transformadas con relación a los hechos reales. San Josafat deriva su nombre del sánscrito Bodhisattva, que fue deformado en árabe a Būdhasaf y en georgiano a Iodasaph.
La narración tiene su origen en la historia de la conversión de Siddharta Gautama en un iluminado, originada en un relato brahmánico del siglo VI a. C. en India. El texto experimentó numerosas transformaciones a través de una versión maniquea turca del siglo III y la traducción al árabe en Bagdad en el siglo VIII. Más tarde, entre los siglos VIII y IX se vertió a la lengua georgiana y griega, en la versión bizantina esta última dio origen a la latina, de donde se difundió a todo el occidente europeo.
El argumento de la obra se inicia con el nacimiento de Josafat, hijo único del rey Avenir, preocupado por la carencia de heredero. Sin embargo un oráculo predice que el niño tendrá un reino más alto que el de Avenir, el de los cristianos, fe a la cual convertirá a su propio padre. Para evitarlo lo manda encerrar en un hermoso palacio, que le aislaría de todo contacto con la visión de la fealdad, vejez o enfermedad, que lo podrían conducir hacia las enseñanzas del cristianismo. Sin embargo, en una ocasión, Josafat sale de su palacio y conocerá a un enfermo, un leproso y un anciano que le harán reflexionar sobre la caducidad de las glorias mundanas.
Por último se encuentra con el ermitaño Barlaam que, por medio de cuentos ejemplares, le instruye en la fe cristiana y logra su conversión mediante el bautismo. A partir de entonces deberá superar las pruebas que le impondrá su padre, consistentes en disputas teológicas y tentaciones, de las que saldrá victorioso, convirtiendo incluso a sus oponentes y por fin emprendiendo una vida eremita de penitencia. La historia de la conversión de Siddharta es así cristianizada y convertida en una hagiografía. A pesar de ello, quedan rasgos del origen oriental, como el marco para la inserción de cuentos, que en este caso tiene su paralelo con el encierro del héroe en un palacio del Sendebar para evitar los funestos augurios que su padre recibe.
San Josafat ha sido incluido en las ediciones más antiguas del Martiriologo Romano, con el 27 de noviembre designado como su feriado, aunque no aparece en el Misal Romano. También ha sido incluido en el calendario litúrgico de la Iglesia Ortodoxa Oriental, con el 26 de agosto designado como su feriado.
 

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